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sábado, 29 de diciembre de 2012

PRINCIPES DISNEY. El otro lado de la perspectiva de género



A petición popular, por los comentarios surgidos a partir del artículo que escribí sobre PERSPECTIVA DE GÉNERO Y PRINCESAS DISNEY, me dispongo a reflexionar hoy sobre las implicaciones que tienen los estereotipos de género en los Príncipes Disney, y en definitiva, en los hombres. Me apetece hacer esta reflexión especialmente ahora porque durante las fiestas navideñas, muchas cadenas de televisión aprovechan para programar sesiones de películas Disney, así que me parece el momento más adecuado para abordar este tema.

Si bien en el anterior post comentaba los valores (machistas) que trasmiten las Princesas Disney, esta vez me apetece analizar los estereotipos de género a los que están encadenados los "Príncipes". Entre estos estereotipos, destacan los siguientes:


- PODER, FUERZA Y LIDERAZGO: Los hombres ostentan el poder y son los líderes. Por un lado están los que provienen de sangre real, que ya parten de que son ricos y poderosos (cualquiera de los príncipes azules) o aquellos que con su actitud arrogante y desenfadada, se muestran como líderes (John Smith, Aladín). Los hombres tienen que ser exitosos


- VALENTÍA. No dudan en ningún momento en lanzarse a luchar contra un dragón (Príncipe Felipe), una Hydra (Hércules) o contra un jaguar, en el caso de Tarzán (el rey de la jungla). Su valentía es notable. Son los hombres, y como tal, deben hacer honor a uno de sus rasgos fundamentales: su fortaleza. Un hombre no puede permitirse tener miedo ante nada ni nadie; existe una represión emocional en los personajes masculinos.


RELACIONES SOCIALES. Los hombres de las películas de Disney no muestran interés en las relaciones interpersonales aunque, en su mayoría, están rodeados de otros camaradas, también hombres. Véase la tripulación del barco de John Smith o la del Príncipe Eric. Peor aún es el caso de las mujeres, cuyos únicos amigos son los animales (Cenicienta, Ariel), mobiliario de palacio (Bella) o, con suerte, tienen al menos una amiga a la que no hacen mucho caso (Pocahontas). Destacable es el caso de Blancanieves, quién tiene 7 amigos, enanos, a los que les hace la comida y les limpia la casa. Donde hay confianza....



- SALVADORES. Las mujeres son unas desdichadas, son débiles, y están desprotegidas. Ellos tienen la obligación y el deber de salvarlas, ya sea a punta de espada o con un beso de amor verdadero. Pero sea como sea, el hombre es quién salva a la mujer. Hay una dama que destaca aquí, y es Mulán, la valiente heroína china es la que salva a un hombre (su padre), pero para poder luchar en el campo de batalla se tiene que transvestir de varón.



- BELLEZA FÍSICA FEMENINA. Todos y cada uno de los hombres sucumben ante la belleza física de la mujer. Es más, ni tan siquiera tienen que oírla hablar para enamorarse de ella, como es el caso del Príncipe Felipe (La Bella Durmiente) o el Príncipe Eric (La Sirenita). Se trasmite el valor de que para enamorar a un hombre, basta con cultivar el cuerpo y no la inteligencia. Úrsula afirma esto cuando le dice a Ariel que "Hablando mucho, enfadas a los hombres. Se aburren y no dejas buen sabor [...]. Admirada tú serás, si calla siempre estás. Sujeta bien la lengua y triunfarás".


- EL MATRIMONIO. El fin último de toda proeza Disney, termina en boda. Les enseñamos a los niños que, cómo hombres, están obligados a no tener miedo y a tener éxito, para cumplir con otras de sus obligaciones: conseguir una buena esposa, y tener descendencia.



Esa es la imagen del hombre que trasmiten los Clásicos Disney, la imagen de lo que un hombre debe ser y cómo debe comportarse. La imagen de un hombre de la época en la que están hechas estas películas, cierto, pero que aún perdura estos retazos hoy día. 

Hagamos un ejercicio práctico: Imagina a uno de estos hombres y alguna de estas mujeres, atemorizados por una criatura malvada. ¿Cuál te resultaría más creíble? ¿Cuál te resultaría más cómica? Posiblemente, te haya resultado más fácil pensar en la chica para la escena dramática de terror, mientras que un hombre cobarde resulte más difícil imaginarlo (más aún si es un Príncipe...). Incluso la escena de un hombre atemorizado la proyectarían como cómica y alguna música ridícula, porque no es lo correcto. 


Para reflexionar...

Es nuestra labor, la de cada uno de los adultos con niños a su cargo, a quienes tenemos que enseñarles qué también les está permitido tener miedo, y que pueden llorar. Enseñarles y explicarles que estas conductas no son motivo de vergüenza. Que el hombre no es más fuerte que la mujer (ni más inteligente), y que la mayor parte del tiempo, son ellas quienes se dedican a salvarlos a ellos. Que hay muchas formas de triunfar en la vida y, desde luego, el matrimonio es una opción de vida, y no debe contemplarse como una meta.



Bibliografía:

Ramos Jiménez, I. (2009) DESMONTANDO A DISNEY. Hacia el cuento coeducativo. Consejería de Educación. Junta de Andalucía. [Formato PDF]


domingo, 9 de diciembre de 2012

PERSPECTIVA DE GÉNERO Y PRINCESAS DISNEY



Hoy en día, por suerte, cada vez menos mujeres adoptan un papel pasivo como caracteriza a las Princesas de los Cuentos de la factoría Walt Disney. El papel de la dama sumisa que espera el beso que la despierte de su letargo o los zapatos que la ayuden a encontrar a ese hombre que la rescate, ha cambiado. La industria cinematográfica cada vez apuesta más por heroínas combativas y princesas guerreras.

El rol activo de la mujer, la reivindicación de sus derechos y valores, y el feminismo están hoy muy presentes. La idea de la complaciente esposa que debe esperar en casa a su hombre y atender todos sus deseos es, cuanto menos, anticuada, pero ¿qué pasa con las más pequeñas?

La influencia de las películas de Disney, entre los niños y las niñas, es abrumadora. Los vestidos de princesas y de hadas son frecuentes en los armarios de las más pequeñas, pero ¿sólo afecta a su vestuario? 



Analicemos qué valores trasmiten las Princesas Disney:

-     La importancia de una mujer depende de su imagen: su belleza y su vestido.

-    El éxito en la vida depende de ese príncipe (su hombre), que esperará toda su vida, y a su llegada resolverá todos sus problemas.

-     Una mujer sin ambiciones personales, sin éxito, sin independencia.


Es muy importante destacar que los clásicos Disney, se tratan de cuentos muy antiguos, por lo que hay que contextualizarlos en la mentalidad de la época. Por lo tanto, resulta conveniente explicarles a los pequeños, y aquí está LA CLAVE, que sólo se trata de dibujos y que, en la vida real, las cosas no son, o al menos no deberían, ser de esta manera.


Estos son los valores machistas que trasmite cada una de las Princesas Disney:

La Bella Durmiente: Representa una mujer sometida e ingenua, que se deja engañar fácilmente. Quizá es uno de los papeles más sumisos de las películas Disney, ya que espera, literalmente, el beso del Príncipe que le devuelva la vida.

La Cenicienta: La mujer sumisa, sometida a las injusticias de la vida que le ha tocado llevar y que tiene su salvación en un príncipe, en un hombre que, atraído por su belleza, será la tabla de salvación de una mujer desgraciada.

Blancanieves: Apacible y animada ama de casa que disfruta haciendo las labores del hogar de ¡7 hombres! Odiada y envidiada por su belleza, conseguirá todo lo que anhela y la protección que necesita gracias a su príncipe.

Bella: Una mujer entregada, dispuesta a entender y aceptar los desplantes del hombre que ama y con la paciencia necesaria para hacerle cambiar y conquistarle gracias, claro está, a su belleza. La apariencia en el caso de él no importa, porque la belleza está en el interior… menos si eres princesa Disney.

La Sirenita: Renunciar a todo por el amor a un hombre, su estilo de vida, su mundo, sus amigos, su familia… Es básicamente la idea central de la película.

Jasmine: Si bien esta Princesa al principio reniega a casarse si no es por amor, la historia pone de manifiesto la sumisión que debe tener la mujer, esa dependencia al hombre, ya que se considera que será una figura masculina la que cuide y proteja a la mujer débil. 


Está en los padres y madres, profesionales de la educación o adultos a cargo de menores (especialmente niñas), explicarles, como decía, que lo que están viendo se trata de un cuento.

Explicarles que no hay que esperar siempre a que el Príncipe venga a rescatarlas de su castillo, que a veces las Princesas también se lanzan en busca de su Príncipe, y que estos pueden (y deben) amarlas y respetarlas, aún si no visten un vestido caro o zapatos de cristal. Que los Príncipes azules no existen como tal, que todas las personas tienen defectos, que no somos perfectos y que, a veces, los Príncipes "les salen rana", y no al revés.