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lunes, 2 de septiembre de 2013

SINDROME POST-VACACIONAL. Trucos para afrontar la vuelta al trabajo tras las vacaciones




Se termina el verano, y tanto grandes como pequeños deben enfrentarse a la vuelta al trabajo y a los estudios. Retomar las obligaciones no es tarea fácil. Ocurre que, de pronto, comenzamos a sentimos muy cansados, fatigados, tenemos dolores musculares, falta de apetito y de concentración, estamos irritables, apáticos, tristes, nerviosos... 

Esta serie de síntomas físicos y psicológicos a venido a denominarse como "síndrome post-vacacional", y hace referencia a lo que sería un Trastorno de Estrés Adaptativo, es decir, una no superación del periodo de adaptación entre nuestro periodo de ocio y descanso, y la vuelta al trabajo.

Pero no nos alarmemos: hay cura. Normalmente, el período en que sufrimos este síndrome oscila en torno a unos 10 días. Más o menos, es el tiempo en que tardamos en acostumbrarnos a una nueva rutina.

A continuación te ofrezco una serie de trucos y consejos para hacer frente a síndrome post-vacacional, donde la clave está en la prevención.


Trucos para afrontar la vuelta al trabajo

  • Fragmentar las vacaciones. Tomar 2 periodos de vacaciones de 15 días, o de 3 semanas y 1 semana, en lugar de 1 mes completo seguido.
  • Adelantar los días de regreso. No es aconsejable "venir la noche antes" de las vacaciones, y comenzar el trabajo el día siguiente. Lo ideal es adecuarnos al nuevo horario los últimos días de vacaciones, como acostarnos pronto y levantarnos más temprano.
  • Vuelve a mitad de la semana. Siempre es más llevadero enfrentarse a dos o tres días laborables que a toda una semana. Será más fácil para acostumbrarse a la nueva rutina.
  • Apoyo social. Retomar las actividades de ocio que teníamos compartidas con amigos y familiares antes de las vacaciones.
  • Piensa en tus próximas vacaciones. Recuerda que tus vacaciones no han acabado aquí. Tienes por delante fines de semana, puentes, fiestas, e incluso tu nuevo periodo de vacaciones. Puedes ir pensando que es lo próximo que vas a hacer.



lunes, 13 de mayo de 2013

Trastornos Mentales de Cuento (IV): El Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas


En la novela de Lewis Carroll, durante el transcurso en su visita a País de las Maravillas, la joven Alicia tiene diferentes experiencias en las que ve como su cuerpo crece y crece sin parar, y otras en las que se vuelve muy pequeña (¿O acaso son los objetos los que crecen y no ella?). 

Existe un trastorno psiconeurológico que afecta a la percepción visual llamado Micropsia (si el paciente percibe los objetos muy pequeños) o Macropsia (si al contrario, los percibe muy grandes), más conocido como el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillasen el que los pacientes que lo sufren, perciben alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos, así como distorsión de la imagen corporal y del transcurso del tiempo. Los sujetos pueden percibir los objetos mucho más pequeños de lo que son en realidad, que al mismo tiempo aparecen lejanos. Por ejemplo, un animal doméstico, como un perro, puede parecer del tamaño de un ratón, o ver un automóvil como un coche de juguete. También puede ocurrir al contrario, y que los objetos se muestren grandiosos. El síndrome de Alicia en el País de las Maravillas puede aparecer en menores o adultos afectados por cefaleas o migraña.

A este trastorno, también se le han asociado otras ilusiones visuales como palinopsia (ver imágenes múltiples), acromatopsia (no percepción del color) y prosopagnosia (incapacidad de reconocer caras). 

Según los expertos, las personas afectadas por el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas son en todo momento conscientes de la naturaleza ilusoria de sus percepciones. Sin embargo, éstas son lo suficientemente intensas como para que tengan que mirarse en un espejo para comprobar su talla. 



¿Sabías que.....?

Los científicos sospechan que Lewis Carroll estaba afectado por migrañas, y pudo sufrir los síntomas de este síndrome; de esta forma, se explicaría que las experiencias de la joven Alicia fueran bien conocidas por su creador.

lunes, 6 de mayo de 2013

Trastornos Mentales de Cuento (III): Síndrome de la Bella Durmiente


En Pennsylvania (Estados Unidos), una joven de 17 años logró dormir 64 días seguidos. El extraño caso fue publicado por el Daily Mail, quien publicó que Nicole Delien poseía una extraña enfermedad llamada Kleine-Levin o de la Bella durmiente, que consiste en individuos que pueden pasar semanas o incluso años sin despertar.

El Síndrome de Kleine-Levin, también denominado como Síndrome de la Bella Durmiente, es una enfermedad de tipo neuropsicológico (muy poco frecuente) caracterizada por episodios, de días o semanas de duración, en los que el paciente presenta somnolencia excesiva y periodos de sueño prolongado de como mínimo 18 horas diarias (hipersomnia).

Otras manifestaciones, mientras el paciente se encuentra despierto, incluyen una sobre-alimentación compulsiva, conducta sexual desinhibida, deterioro de las capacidades mentales, negligencia en la higiene personal, desorientación, irritabilidad, agresividad e incluso alucinaciones. Después de las crisis el comportamiento y las capacidades mentales vuelven a la normalidad, aunque a veces existe amnesia tras el ataque y no se recuerda nada de lo sucedido. El paciente puede presentar largos periodos, de semanas o meses y quizás hasta años, completamente libre de cualquier síntoma. 

Se cree que estos síntomas podrían estar relacionados con áreas del cerebro que controlar el sueño y el apetito, aunque las causas que provocan estas alteraciones son, hasta el momento, desconocidas. Se presenta sobre todo en adolescentes varones y, de forma ocasional, en mujeres. El tratamiento es sintomático, empleando fármacos estimulantes del Sistema Nervioso Central (por el momento, no se ha comprobado que los besos de amor verdadero puedan romper este 'hechizo').


miércoles, 1 de mayo de 2013

Trastornos Mentales de Cuento (II): El síndrome de Wendy


Hace unos días hablábamos sobre el Síndrome de Peter Pan, aquellas personas que no quieren crecer por ese miedo a asumir sus responsabilidades. Lo curioso, es que detrás de cada 'Peter Pan', suele haber una 'Wendy', es decir, esa persona que acarreará todo el deber que el otro no quiere asumir.

Para los que no recordéis la historia, Wendy es la mayor de los hermanos que viajan a Nunca Jamás, un país imaginario donde los niños no crecen y donde sólo existe diversión y felicidad. Peter Pan, el líder por excelencia de los niños que no querían crecer, decide nombrar a Wendy como madre de los niños perdidos.

El Síndrome de Wendy se manifiesta como una imperante necesidad imperiosa de complacer y agradar constantemente al otro debido a un gran miedo al rechazo o al abandono. Este síndrome se da en mayor medida en mujeres, que muestran esta conducta en relación a una pareja o con respecto a los hijos. Son personas que difícilmente controlan su propio rumbo en la vida, debido a que focalizan su atención en controlar la vida de otra persona.



El perfil de la persona 'Wendy'

Suelen ser personas que se sienten imprescindibles para la otra persona, entienden el amor como sacrificio por el otro, intentan hacer feliz a la gente de su alrededor, evitan que su pareja se enfade, piden constantemente perdón por todo, toman responsabilidades que no le corresponden, se deprimen ante la falta de atención y la plena aceptación social, e incluso llegan a convertirse en un verdadero padre o madre en una relación de pareja.



Terapia para este síndrome

Para tratar en terapia a un paciente con este síndrome, es fundamental que la persona reconozca su conducta, asuma los inconvenientes que tiene, y desee modificar su actitud sumisa y condescendiente, ya que no propicia relaciones sanas. Una vez alcanzado esto, tendremos que ayudarle a identificar cuáles son sus responsabilidades y cuáles no, y a evitar asumir todos los deberes que no le corresponden.